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Vail Daily News article: Sheriff James Van Beek: Was 9-12 our generation’s greatest moment? ¿Acaso fue el 9/12 el mejor momento de nuestra generación?

Was 9-12 our generation's greatest moment? / ¿Acaso fue el 9/12 el mejor momento de nuestra generación?

September 11, 2001, the United States experienced first-hand the emergence of terrorism as a critical national threat.  Since then, we annually honor the sacrifices made by first responders… firefighters, medical, law enforcement, and private citizens, who stepped up, placing their own lives at risk, to aid neighbors and strangers.  We mourn the loss of innocents in the tragedies, and we united to let the world know that we face adversity, as one nation.  On 9-12, there was no division… we were all in this together, as Americans.

During the 15th anniversary of the attacks, the Military Times, wrote that “after Sept. 11th, new signs of unity seemed to well up everywhere, from the homes where American flags appeared virtually overnight, to the Capitol steps where lawmakers pushed aside party lines to sing ‘God Bless America’, together”.  

In less than 2-decades, what happened?  Has unity fallen to the divisiveness of politics?  Has identity politics eliminated the category of “American”?  If being American is not a unifying factor, what happens to the values associated with that identity?  Can’t we value multiple identities at once, after all, isn’t that what we have strived for as a nation?  Has the American spirit given way to divisiveness, under the guise of progress?  

Of course, there has always been contentious debate between parties over policy, and protest by citizens on controversial issues, but it was usually limited to specific topics.  In today’s world, people seem unable to disagree and remain civil and respectful.  Rather than exhibiting pride of unity, we seem to relish in the most contentious of our differences.  

The “Melting Pot” blend of cultures, ethnicities, religions, and other distinguishing characteristics, which became the backbone of our uniquely American culture, have recently come under attack in our highly toxic political environment.  Rather than celebrating our common values of life, liberty, and the pursuit of happiness, we are battling one another on party affiliation, and who is at fault for our less than perfect lives.  

This divisiveness is coming from indiscriminately attributing the actions of a few to the many (law enforcement has been a prime target).  We are aggressively arguing over issues of race, policing, even mask-wearing.  The level of animosity, is tearing at the fiber of our national soul.  

People say, they wouldn’t let political issues divide their family and friends, yet the increasing lack of respect for differing opinions and individual perspective, has created a nation of Team Blue vs Team Red, and neither takes prisoners… it’s a fight to the death.  The beautiful mosaic of our nation is being chipped away and it's up to us to remember the lessons of September 11th and how our nation came together, immediately afterward. 

Perhaps it would help if we thought back to how we felt, at the moment we saw the planes hit.  What were we doing?  Who were we with?  How long did it take before we realized that this was really happening?  It was a surreal moment in time.  Just as those who remembered where they were when President Kennedy was shot; this is the national shock of our generation.  

Maybe, if we remember our vulnerability as a relatively young nation, and how fragile our democracy is, and how valuable our connections are to one another, we can get past our current prejudices… whether political, racial, religious, economic, and whatever other excuse for hatred we use, we can begin to heal.  

For me, 9-11 occurred during a double homicide investigation in Kosovo.  We were in a room with over 100 people from 15-different countries, and the televised images seemed like scenes from the next Die Hard movie… cinema, not real life.  Tears were shed and we emerged with an even stronger commitment, to find the killers we were seeking. Terrorism and death were the focus of that day.  

A friend was in Denver meeting with Native American and Italian leaders, and city officials, on preventing riots, anticipated for Columbus Day.  Shock and tears were shed by all groups, as they unified in their love for this country.   For them, it was a battle of legacy and search for peace. 

When we focus on the good of our nation and compare it to the dreams of others, we realize just how lucky we have it… however, as some would say, there is no such thing as luck.  Thomas Jefferson wrote, “I’m a great believer in luck, and I find the harder I work, the more I have of it”.  

On this September 11th, remember how much has been sacrificed, for us to be so lucky.  United we stand, divided we fall.  

The priorities of 9-12 will carry us through any challenge… family, friends, God, and country.  

¿Acaso fue el 9/12 el mejor momento de nuestra generación?
Por James Van Beek

El 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos sufrió de primera mano el surgimiento del terrorismo como una amenaza nacional crítica. Desde entonces, honramos anualmente los sacrificios realizados por los socorristas ... bomberos, médicos, policías y ciudadanos, que dieron un paso al frente, poniendo en riesgo sus propias vidas, para ayudar a vecinos y extraños. Lamentamos la pérdida de inocentes en las tragedias y nos unimos para que el mundo sepa que enfrentamos la adversidad como una sola nación. En 9/12, no hubo división ... estuvimos todos juntos en esto, como estadounidenses.

Durante el 15º aniversario de los ataques, Military Times, escribió que “después del 11 de septiembre, parecían surgir nuevos signos de unidad en todas partes, desde las casas donde las banderas estadounidenses aparecieron prácticamente de la noche a la mañana, hasta los escalones del Capitolio donde los legisladores hicieron a un lado sus diferencias de partido para cantar juntos "Dios bendiga a América"

En menos de dos décadas, ¿qué fue lo que pasó? ¿Ha decaído la unidad con la división de partidos políticos? ¿La identidad política ha eliminado la categoría de "estadounidense"? Si ser estadounidense no es un factor unificador, ¿qué sucede con los valores asociados con esa identidad? ¿No podemos valorar múltiples identidades a la vez, después de todo, no es eso por lo que nos hemos esforzado como nación? ¿Ha dado paso el espíritu estadounidense a la división, bajo la apariencia de progreso?
Por supuesto, siempre ha habido un debate polémico entre los partidos sobre la política y protestas de los ciudadanos sobre temas controversiales, pero generalmente se limita a temas específicos. En el mundo actual, la gente parece incapaz de estar en desacuerdo y mantenerse civilizada y respetuosa. En lugar de exhibir orgullo de unidad, parece que disfrutamos más la polémica de nuestras diferencias.

La mezcla de culturas o “Melting Pot”, etnias, religiones y otras características distintivas, que se convirtieron en la columna vertebral de nuestra cultura estadounidense única, ha sido atacada recientemente en nuestro entorno político altamente tóxico. En lugar de celebrar nuestros valores comunes de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, estamos luchando entre nosotros por la afiliación a un partido y quién tiene la culpa de nuestras vidas que no son perfectas.
Esta división proviene de atribuir indiscriminadamente las acciones de unos pocos a muchos (la policía  ha sido de las mas atacadas). Estamos alegando agresivamente sobre cuestiones de raza, vigilancia pública e incluso del uso de cubrebocas. El nivel de animosidad está desgarrando las raices de nuestra alma nacional.

La gente dice que no permitirían que los problemas políticos dividan a sus familiares y amigos, pero la creciente falta de respeto por las diferentes opiniones y perspectivas individuales ha creado una nación de los azules contra los rojos, y ninguno de los dos tiene misericordia ... es una lucha a muerte. El hermoso mosaico de nuestra nación está siendo destruido y depende de nosotros recordar las lecciones del 11 de septiembre y cómo nuestra nación se unió, inmediatamente después.
Quizás sería útil recordar cómo nos sentimos en el momento en que vimos los aviones chocar. Que estábamos haciendo ¿Con quién estábamos? ¿Cuánto tiempo pasó antes de que nos diéramos cuenta de que esto realmente estaba sucediendo? Fue un momento surrealista en el tiempo. Al igual que aquellos que recordaban dónde estaban cuando le dispararon al presidente Kennedy; este es el impacto nacional de nuestra generación.

Tal vez, si recordamos nuestra vulnerabilidad como una nación relativamente joven y lo frágil que es nuestra democracia y lo valiosas que son nuestras conexiones entre nosotros, podamos superar nuestros prejuicios actuales ... ya sea política, racial, religiosa, económica o cualquier otra excusa que usemos para el odio, podemos comenzar a sanar.

Para mí, el 11 de septiembre ocurrió durante una investigación de doble homicidio en Kosovo. Estábamos en una sala con más de 100 personas de 15 países diferentes y las imágenes televisadas parecían escenas de la nueva película de Duro de Matar... no en cine, de vida real. Se derramaron lágrimas y salimos con un compromiso aún más fuerte, para encontrar a los asesinos que buscábamos. El terrorismo y la muerte fueron el tema central de ese día.
Un amigo estaba en Denver reuniéndose con líderes nativoamericanos e italianos, y funcionarios de la ciudad, sobre la prevención de disturbios, anticipados para el Día de la Raza. Todos los grupos derramaron conmoción y lágrimas al unirse en su amor por este país. Para ellos, fue una batalla de legado y búsqueda de la paz.

Cuando nos enfocamos en el bien de nuestra nación y lo comparamos con los sueños de los demás, nos damos cuenta de la suerte que tenemos ... sin embargo, como dirían algunos, no existe la suerte. Thomas Jefferson escribió: "Soy un gran creyente en la suerte, y me doy cuenta que entre más trabajo, más la tengo".

Este 11 de septiembre, recuerden cuánto se ha sacrificado para que tengamos tanta suerte. Unidos nos mantenemos firmes, divididos caemos.

Las prioridades del 9/12 nos ayudarán a superar cualquier desafío ... con familia, amigos, Dios y país.